Creencias limitantes en el deporte: cómo identificarlas y superarlas

Creencias limitantes en el deporte: cómo identificarlas y superarlas

  • Publicado por Nico
  • Fecha: 18/06/2018
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Las creencias limitantes son uno de los peores enemigos que puedes tener, tanto en tu vida como en el deporte. La buena noticia es que puedes cambiarlas y convertirlas en un aliado para mejorar tu rendimiento deportivo. Sigue leyendo y entérate de cómo conocerlas, detectarlas y cambiarlas.
 

Qué son las creencias

 
Todo empieza en la mente. Por eso es tan importante nuestro sistema de creencias, lo que pensamos y lo que nos decimos a nosotros mismos. Una creencia es una idea o un pensamiento que asumimos como verdadera, independientemente de que lo sea o no.

Las personas formamos nuestras opiniones y juzgamos el mundo según nuestro sistema de creencias. Si en tu cabeza crees que algo es de una manera determinada, estás formando una creencia y actuarás en consecuencia.

Vemos un ejemplo de creencia muy básico: “Todos los hombres/mujeres son iguales”. Pensar que millones de personas definidas únicamente por su género son iguales es algo improbable, ¿verdad? Sin embargo hay quien lo cree así, y ese pensamiento determina sus relaciones personales.

Así funcionamos los seres humanos, dando por ciertas ideas que pueden o no serlo. Cuando esas ideas son positivas o potenciadoras, pueden ayudarnos a crecer y conseguir nuestros objetivos. Pero si son creencias negativas o limitantes, harán todo lo contrario.

creencias positivas y negativas

 

Henry Ford lo resumió perfectamente en esta frase: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Tus creencias y pensamientos determinan quién eres y lo que consigues en la vida y el deporte. Por eso es tan importante conocer cuáles son las creencias que te mueven.

Significado de creencia limitante

 
Hay muchos tipos de creencias, desde los juicios sociales que emites y las opiniones que tienes (creencias más conscientes), hasta la forma en la que crees que funciona la vida (creencias más inconscientes)”.

Todos tenemos un sistema de creencias que formamos en nuestra mente desde que nacemos. La familia juega un papel fundamental al inculcarnos juicios sobre cómo es la vida. Nos ponen unas “gafas” con las que interpretamos el mundo y actuamos en consecuencia. El problema viene cuando esas creencias te impiden actuar como deseas: esas son las creencias limitantes.

Una creencia limitante es la que no te deja progresar, la que te impide hacer algo que quieres hacer y que te conviene hacer (por ejemplo, practicar ejercicio físico). Por tanto, las creencias limitantes o limitadoras son ideas o pensamientos que no te dejan desarrollarte y alcanzar tus objetivos. Esas creencias están dentro de lo más profundo de ti, aunque no te des cuenta.
 

Las creencias limitantes pueden ser un lastre para empezar a ponerte en forma o para progresar en tu rendimiento deportivo. ¡Detéctalas y combátelas! Clic para tuitear

 
Las creencias potenciadoras son todo lo contrario: las que te impulsan a avanzar, a progresar y a conseguir tus objetivos. Imagina que quieres asumir el reto de dejar tu empresa y emprender por tu cuenta. Si dentro de ti cuentas con la creencia potenciadora de “confío en mí” y te lo repites como un mantra, te lanzarás hacia tu decisión de cambio. Incluso con miedo a que no salga como quieres.

Los pensamientos que te limitan tienen diferentes orígenes, desde la adopción de un comportamiento que te funcionó para conseguir algo en su día, hasta una mala experiencia. Como decíamos antes, la familia es la escuela más potente donde las aprendemos. Por ejemplo: si de pequeño o pequeña tus padres te hicieron caso cuando dejaste de protestar o llorar, dentro de ti puede haber quedado un argumento que te repites ahora en tu vida profesional o social, que es: “si no llevo la contraria, me quieren”.

 

 
Cambiar este “asentamiento” de creencias es complejo. Seguro que conoces la historia del elefante al que encadenaron de pequeño; cuando era mayor soltaron la cadena pero nunca escapó. ¿Qué le impidió escapar? Únicamente creer que no podía hacerlo. Una creencia que se instaló en su mente cuando era pequeño, cuando intentó escapar y no pudo. Una experiencia que se ha transformado en una creencia limitante.

Este tipo de creencias pueden venir disfrazadas de muchas formas diferentes: recuerda que la mente es muy poderosa: “lo que crees, creas” tanto para bien como para mal. Vamos a ver algunos ejemplos de cómo las creencias pueden volverse en tu contra para limitar tu crecimiento personal y deportivo.

Ejemplos de creencias limitantes en el deporte

 
Si llevamos las creencias al ámbito deportivo, debes saber que influyen en cómo entrenas, en las veces que abandonas, en cómo valoras el éxito o el fracaso en tu disciplina deportiva, incluso en cómo entiendes el propio deporte. Por eso, tu sistema de creencias puede afectar a tu rendimiento deportivo.

Las creencias limitantes y el deporte están estrechamente ligadas. ¿Por qué crees que la mayoría de los grandes deportistas trabajan tanto su mente como su cuerpo? Porque saben que son un todo, que la mente es una herramienta increíble que puede ayudarles a superarse, pero que también puede paralizarles e impedirles progresar.

Cuando decides empezar a hacer deporte o progresar hacia un objetivo, debes dejar atrás excusas, tomar decisiones, adquirir compromiso y tener constancia. Justo todo lo que tus creencias limitantes querrán tirar por tierra. Vendrán agolpadas a tu cabeza en forma de argumentos sólidos para que no salgas de tu zona de confort.

Tus creencias también condicionan tu relación con el entorno. Un ejemplo con el que puedes identificarte: si no estás siendo capaz de empezar a entrenar o de ser constante, es probable que taches a las personas que sí lo hacen de radicales o exageradas. Tu mente echa balones fuera en lugar de ver qué estás haciendo mal.

Estos son algunos ejemplos de creencias que pueden estar limitando tu rendimiento:

  • El deporte no está hecho para mí.
  • Donde voy yo con lo vago/a que soy.
  • El tiempo libre es para disfrutar, no para ir al gimnasio.
  • Hacer deporte no es tan bueno como dicen.
  • No soy suficientemente bueno/a en este deporte
  • Ya no tengo edad para hacer deporte
  • Nunca llegaré a la cima/adonde quiero/a triunfar
  • Los demás están mejor preparados que yo

Un ejemplo mítico de la importancia de las creencias es el de Roger Bannister, el primer atleta en correr una milla en menos de cuatro minutos. Esto pasó en 1954 y al poco de hacerlo, muchos otros lo consiguieron.

¿Qué había cambiado?, ¿de repente todos los atletas eran más rápidos? Para nada, pero su creencia de que no se podía correr una milla en menos de cuatro  minutos se rompió, Bannister la rompió. Y muchos le siguieron. “Si tú cambias, todo cambia”.

Si quieres saber más sobre esta hazaña, te recomendamos este artículo.

¿Cómo cambiar tus creencias limitantes?

 
Para cambiar esas creencias que no te dejan crecer como deportista o disfrutar de tu actividad física, necesitas sustituirlas por otras creencias motivadoras. Y para hacerlo, antes tienes que detectar cuáles son esos pensamientos que te impiden actuar.

Una forma muy sencilla de detectarlas es hacerte una pregunta: “¿qué objetivo deportivo no he cumplido todavía?”. Por ejemplo, “correr mi primera 10K”. Ahora analiza qué te está impidiendo hacerlo, qué pensamientos tienes al respecto:

  • No tengo tiempo para entrenar
  • No estoy preparado/a todavía
  • Es demasiado difícil/duro/pronto
  • Soy una persona vaga

Esas son tus creencias limitantes, lo que en tu cabeza crees que es real. Analízalas y te darás cuenta que la mayoría son simplemente excusas y justificaciones que te das para no hacer algo: por miedo, por pereza, etc.

Ahora que has identificado, vamos a ver algunas formas para cambiar tus creencias limitantes:

  • Cuestiona tus creencias respondiendo a estas preguntas: ¿en qué te basas para decir que no estás preparado todavía?”, ¿para qué te sirve decir que eres una persona vaga?, ¿para qué cosas no eres vago/a? Analiza qué cosas te motivan, quizá aún no hayas encontrado la fórmula que te enganche al deporte.
    • Tómate tiempo para responder a estas preguntas y verás que tus creencias pierden peso: será el momento de construir otras nuevas. En Wip somos especialistas en hacer que cuerpo, mente y emociones vayan de la mano.
  • Investiga, infórmate, busca personas que ya han hecho lo que tú has hecho, y te darás cuenta de que son como tú, con sus limitaciones y sus fortalezas. Si ellos lo han conseguido, tú también puedes hacerlo o, al menos, intentarlo de forma positiva.
    • Si piensas que eres demasiado mayor para practicar running, busca en Internet y encontrarás un montón de ejemplos de lo contrario.
  • Deshazte de los términos absolutos: el nunca, siempre, nadie, todos… son palabras demasiado grandes, demasiado extremas. Ni todos somos iguales ni siempre son las cosas iguales. Relativiza y quítate presión de encima.
    • Si piensas que nunca llegarás a ser nada en el boxeo, cámbialo por un poco a poco me haré un hueco en este mundo, disfrutando cada día.
  • Puentea tus creencias negativas y conviértelas en positivas: se trata de no negarlas, sino de introducir cambios que harán que se convierta en posible:
    • Cambia tu “No estoy preparado para superar las pruebas físicas para bombero” por un “Aunque ahora mismo todavía no estoy preparado para superar las pruebas físicas para bombero, he encontrado un preparador físico que me va a ayudar y he empezado un programa de entrenamiento para conseguirlo en unos meses”.
  • Trabaja cada día para aumentar tu confianza: cuanto más te quieras, cuanto más confíes en ti, menos sitio dejarás para las afirmaciones negativas y limitadoras.

Recuerda: tu mente es una de las herramientas más potentes que tienes, el complemento perfecto para tu cuerpo. Conviértela en una fuente de motivación, de poder, deshazte de las creencias limitantes y negativas y disfruta cada día de tu práctica deportiva. ¡La diferencia será increíble!

Y tú, ¿tienes creencias que te limitan? Compártelas con nosotros y da el primer paso para acabar con ellas. ¡Te esperamos en los comentarios!

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